Después de un año de retiro bibliotecario… ¡cómo echaba de menos la adrenalina de los portales!

Gracias a la creatividad gabutiana y a la minuciosidad meteórica por ser inspiración a la hora de convertir los detalles insignificantes en imprescindibles. Para mí sois magia.

Por llamar a las cosas por su nombre en la era de la posverdad, por combatir la injusticia a corazón abierto.

Por seguir yendo a conciertos en los que reconocemos mejor al público que a los artistas. Esa desconocida que parecía saberlo todo sobre nuestros periplos por Libertad 8, La Redacción, El Búho Real o Garibaldi se sabía todas nuestras cintas de cassette piratas sin haberlas escuchado nunca. Dos mil recuerdos se quedan cortos si hablamos de mis niñas y de mis compañeros de nostalgia, asistan o no a los eBentos. Vuestra permanencia en mi vida es uno de los patrimonios emocionales más valiosos que tengo y que tendré.

Cuando se tiene un imán para los problemas, saber contarlos es el mejor espectáculo de humor que se puede encontrar en Madrid y sirve igual para afrontar una reunión de trabajo con el AMPA que para acarrear un mueble a clase de restauración en transporte público. Como espectadora, os pido que no cambiéis nada.

Este verano nos ha tocado aprender que el fuego desgarra las mismas fibras que vibran al toque de gaitas y tamboriles. Esta canción es para los que tenemos ese ecosistema emplazado en el tejido más sensible del endocardio y para todos los demás que, alguna vez, habéis padecido mis audios de seis minutos tratando de empujar vuestros coches carretera arriba, al avisarme de que estáis pasando por Puebla.

Existe otra geografía siempre luminosa, cómica y risueña, capaz de activar todas las sonrisas de un vagón de metro con una carcajada incontenible. Tengo esa luz de Cádiz en un piso de Chamberí y acudo regularmente a que me abrace. También tengo un amigo en el Barrio del Pilar con el gen viñero en la sangre a quién siempre le agradeceré que me haya inoculado el veneno chirigotero, tan terapéutico como desayunar juntos.

A los que habéis sido mi brújula en el incomprensible mundo de las oposiciones. Y sobre todo, a quién está siempre a mi lado sin importarle que no consiga  más que una plaza fija en el salón de nuestra casa. Un experto en profesionalizar mis chorradas de formas inimaginables. Por dejarse arrastrar igual a una sala de estudio que a una misión secreta…

A todos/as

Gracias por la ilusión